Como actor, los papeles de Richard
Attenborough que permanecen en la memoria del espectador son los del
preso "cegatón" en el film de fugas de La gran evasión,
y su visionario creador al estilo Walt Disney de Parque Jurásico.
Tras la cámara, el cineasta británico dirigió
una joya imprescindible, el acercamiento al escritor C.S. Lewis en
Tierras de penumbra, además del grandioso biopic
Gandhi.
Richard Samuel Attenborough nació
en Cambridge, Inglaterra, Reino Unido, el 29 de agosto de 1923. El
mayor de tres hermanos -David Attenborough es un famoso divulgador de
la naturaleza-, sus padres se esmeraron en darle una buena educación,
no en vano él era profesor universitario y ella consejera
matrimonial. Con temprano interés por la actuación,
estudió en la Real Academia de Arte Dramático. De modo
que pasaría a actuar en los escenarios del Little Theatre en
la Dover Street de Leicester.
Curiosamente en la vida sus primeros
pasos como adulto los marcó la Segunda Guerra Mundial. Durante
el conflicto le tocó servir en la RAF, las fuerzas aéreas
británicas. Y en cine le tocó debutar con una película
bélica del dúo Noel Coward-David Lean, Sangre, sudor
y lágrimas (1942), que precisamente describe los esfuerzos
por sobrevivir de unos marinos ingleses, cuyo acorazado ha sido
alcanzado por la aviación alemana. Su personaje respondía
a los cánones del cobarde dubitativo, un rol que repetiría
en más de una película como su inolvidable Pinkie de
Brighton Rock (1948), que adaptaba una novela de Graham
Greene, o el psicópata asesino de El estrangulador de
Rillington Place (1971). En 1952 brillaría en teatro con
"La ratonera", según la obra de Agatha Christie, obra que
se siguió representando sin interrupción en la escena
londinense hasta 2010, todo un récord. En el reparto original
estaba la mujer de su vida, Sheila Sim, con la que se había
casado en 1945, y con la que tuvo tres hijos: Michael es director
teatral, y Charlotte actriz.
Como
director cuenta con una desigual docena de películas. Una de
sus grandes ambiciones fue siempre rodar un biopic de un personaje al
que admiraba mucho: Mohandas Karamchand Gandhi. De su interés
por la India da idea su colaboración previa con el maestro
Satyajit Ray en Shatranj Ke Khilari (1977), film sobre el
colonialismo inglés donde en cuya trama cobra importancia el
ajedrez. Cinco años después de este film entrega un
título monumental y muy pedagógico, Gandhi, con
un Ben Kingsley transfigurado en el carismático apóstol
de la no-violencia y padre de la patria india. La película
derrotó a E.T., el extraterrestre en los Oscar y se
llevó ocho estatuillas, dos directamente para Attenborough,
las de mejor película y mejor director. Steven Spielberg no le
guardó rencor, pues diez años después le daba el
papel de John Hammond, simpático abuelito visionario que
"despierta" a los dinosaurios en Parque Jurásico
(1993) y su secuela. Hay que tener en cuenta que Attenborough no
aparecía como actor en un film desde la lejana y greeneana El
factor humano (Otto Preminger, 1979). Y es que como intérprete
ya sólo tendría apariciones esporádicas, como su
Santa Claus de Milagro en la ciudad (1994). La paradoja es que
como actor con casi 80 filmes, Attenborough nunca ha sido considerado
para el Oscar, y en cambio arrambló con la dos únicas
estatuillas para las que ha estado nominado, las de Gandhi.
A Attenborough director le han pegado
la etiqueta peyorativa y reduccionista de "academicista". Se
trata en realidad de un director de gustos clásicos, que no
busca experimentar, eso lo deja a otros, y que es autor de otros
estimables biopics como Chaplin (1992) y El joven Winston
(1972), y de historias tan humanas como la mirada al apartheid de
Grita libertad (1987). Para quien esto escribe su mejor
película es Tierras de penumbra (1993), delicada mirada
al problema del dolor a la par que hermosísima historia de
amor e invitación a vivir la vida plenamente y sin miedos, que
se basaba en una difícil etapa de la vida del escritor
británico C.S. Lewis y contaba con poderosísimas
interpretaciones de Anthony Hopkins y Debra Winger. Más
fallidas son la ecologista Búho Bris (1999), con un
nativoamericano como protagonista, y Cerrando el círculo
(2007), nostálgico film de amores de guerra.
Attenborough responde a la perfección
a esa expresión que a veces algunos vacían de
contenido, pero que a él le viene al pelo, la de "un buen
hombre". Preocupado por su familia, buen profesional, involucrado
en películas que ahondan en el misterio del ser humano,
buscando siempre lo positivo, aunque sin negar los puntos oscuros.
Por ello no extraña que haya acaparado muchos cargos como
presidente de Channel 4, del British Film Institute o de la BAFTA, e
incluso de un club de fútbol, el Chelsea.