Roger Moore combina
elegancia y caballerosidad británica, con mucha simpatía y una enorme capacidad
de reírse de sí mismo. Será siempre El Santo, y también el James Bond más
cómico e irreal.
Hijo de un policía y un ama de casa, Roger George Moore
nació el 14 de octubre de 1927 en la capital británica. Desde muy joven soñaba
con dedicarse a dibujar comics, pero tras ponerse a trabajar en una revista se
desencantó del mundillo, y decidió pasar a ser modelo masculino. Al mismo
tiempo, tomaba clases de interpretación en una academia de medio pelo.
Tras divorciarse de Doom Van Steyn y Dorothy Squires, Moore
se enamoró de Luisa Mattioli, su compañera de reparto en El rapto de las sabinas, subproducto bastante representativo de los
'peplum' italianos. Con ella estuvo unida tres décadas y tuvo tres hijos, hasta
que también la dejó y se emparejó con Christina Tholstrup.
Su espaldarazo definitivo en la pequeña pantalla le llegó en
1962 cuando fue escogido como protagonista de El santo, serie televisiva que adaptaba la serie de novelas de
Leslie Charteris. Encarnaba a Simon Templar, un moderno Robin Hood, que robaba
a criminales o personajes de dudosa moralidad. El personaje ya había sido
interpretado por actores como George Sanders y Jean Marais, y posteriormente lo
retomarían intérpretes como Val Kilmer, pero Moore es el más recordado. Encarnó
al personaje durante 8 años y recuerda haber sido muy feliz. "Era como ir
a la oficina, pero para hacer un trabajo que me encantaba", comentó el
actor.
En 1971 protagonizó con Tony Curtis la serie Los persuasores, donde ambos eran
millonarios aventureros que resolvían misterios o ayudaban a mujeres en apuros.
Fue un exitazo en Europa pero no tanto en Estados Unidos, por lo que se canceló
tras la primera temporada. Conectó mucho con Curtis dentro y fuera de la
pantalla, y lo pasaron tan bien durante los 15 meses de filmación que dicen los
rumores que destapaban una media de seis botellas de champagne al día.
Para los apasionados del terror, Roger Moore realizó su
mejor trabajo en Tinieblas, donde era
un hombre que tras sufrir un accidente de coche descubría que un diabólico
doble había usurpado su identidad.
Puesto que Moore había quedado encasillado como Simon
Templar, le ofrecían pocos papeles, en una época en la que no muchos actores
televisivos lograban triunfar en cine. Pero Moore recibió un día la visita del
productor Albert Broccoli, que buscaba un sustituto para Sean Connery en el
papel de James Bond, tarea en la que había fracasado años antes George Lazenby
(007 al servicio secreto de su majestad).
Broccoli -que quería un actor muy famoso para el papel- le dijo a Moore:
"Necesitamos que hagas de 007, pero tienes que cortarte el pelo y
adelgazar". Y el intérprete aceptó el reto.
Moore acertó al llevarse al personaje a su terreno, sobre
todo incorporando mucho humor. Fue Bond por primera vez en Vive y deja morir, y después repetiría en otras seis ocasiones, con
El hombre de la pistola de oro, La espía que me amó, Moonraker, Sólo para sus ojos, Octopussy
y Panorama para matar. Aunque seguía
teniendo éxito, cuando acabó esta última ya tenía 58 años, por lo que se retiró
por la edad. Las tramas son casi todas sencillas, aunque fueron ganando en
espectacularidad.
Entre Bond y Bond, A Roger Moore le dio tiempo de rodar
alguna cinta de acción, como Lobos
marinos o Los locos del Cannonball,
aunque destacan sus cintas bélicas Patos
salvajes y Rescate en el Mar del
Norte. Le prestó su rostro al inspector Clouseau, que se había hecho la
cirugía estética, en su breve intervención en La maldición de la Pantera Rosa, fallido intento de Blake Edwards
de seguir con la saga del personaje tras el triste fallecimiento del gran Peter
Sellers.
Desde mediados de los 80, Moore vive bastante retirado del
cine, salvo porque regresa ocasionalmente en alguna cinta como la olvidable Fuego, nieve y dinamita. También
participó en la serie The Dream Team,
y ha intervenido brevemente en variopintas producciones, como Spice Girls: la película o la serie Alias.
Su amiga la legendaria Audrey Hepburn, le pidió
personalmente cuando estaba a punto de morir que continuara con su labor como
embajadora de Unicef, en representación de Gran Bretaña. "Roger, es muy
importante la labor que realiza Unicef, lo sé porque durante los años de la
guerra yo fui una niña desnutrida", le dijo Hepburn a Moore. El actor
recogió el testigo con mucha dignidad pues ha estado muy activo denunciado
casos de tráfico sexual de niños e incluso viajó a varios países para promover
la lactancia natural. "Es muy raro ver a James Bond promocionando que los
bebés mamen", bromeaba Moore.
En 2003, su Majestad, la misma a la que había prestado
servicios como James Bond, le compensó las molestias con el título de Sir. En
2007 le pusieron una estrella en el Paseo de la Fama.