Fue la niña prodigio más famosa de las pantallas,
precursora de otras pequeñas estrellas, como Elizabeth Taylor o Judy Garland.
En los años 30 era el prototipo ideal de la niña que todos los espectadores querrían
tener. Su pelo rubio rizado se convirtió en un icono de la pantalla. Aunque no
mantuvo el tirón popular cuando creció, se convirtió en una eficaz secundaria,
y participó en producciones de gran calidad.
Shirley Jane Temple nació el 23 de abril de 1928 en Santa
Mónica (California). Nada más aprender a caminar, empezó a recibir clases de
baile. Ya era capaz de ejecutar coreografías de ballet a los 3 años, cuando
debutó en la gran pantalla, con Kid's Last Stand, aunque el film con el que alcanzó la fama fue Stand Up and
Cheer, un musical protagonizado por Warner
Baxter. Firmó un contrato con Fox, compañía que no dudó en aprovechar la buena
aceptación de la pequeña, colocándola al frente de numerosos títulos, como Dejada
en prenda, donde era una niña a la que su
padre dejaba como señal de una deuda de juego a varios tahúres. Uno de ellos,
Sorrowful Jones, se hace cargo de la niña y acaba encariñándose de ella.
Interpretaba a este personaje Adolphe Menjou, uno de los actores más famosos de
la época, que tenía problemas durante una toma para decir una frase que se le
había atragantado. Cuentan que la pequeña pero avispada Shirley Temple se
acercó al director y le preguntó si era demasiado tarde para sustituir a Menjou
en la película.
Otro de sus mejores títulos es La pequeña coronela, donde logra ganarse el cariño de su abuelo (Lionel
Barrymore), un coronel cascarrabias del ejército del sur, que había dejado de
hablarse con la madre de la niña, por casarse con un soldado del norte. Temple
encadenaba los rodajes de filmes amables que alegraban el día a los
espectadores, en los duros años de la Gran Depresión, como La pequeña
princesa, La simpática huerfanita, Pobre niña rica, Rebelde
y Heidi, adaptación de la famosa
novela de Johanna Spyri. Fue dirigida por el mismísimo John Ford, en La
mascota del regimiento, un gran título del cineasta, donde el
personaje de Temple viajaba con su madre hasta la India, donde se instalaban en
una base militar británica, junto al abuelo. Otro de los grandes directores de
la época, Henry Hathaway, dirigió a Temple en Ahora y siempre, con Gary Cooper y Carole Lombard, una pareja de
estafadores que empiezan a regenerarse cuando él tiene que hacerse cargo de la
niña, que era hija suya. Rodaba a un ritmo tan rápido que lógicamente no tuvo
una infancia convencional. "Mi niñez se terminó a los cinco años, cuando fui a
ver a Papá Noel a un centro comercial y me preguntó si podía darle un
autógrafo", explicó la actriz. Aunque ella ha declarado que era una niña feliz,
se comenta que a veces se utilizaban con ella tácticas poco ortodoxas. Se
rumorea que una vez que tenía que llorar en una secuencia, le dijeron que se
había muerto su madre.
Fue
una niña tan popular que se vendían como rosquillas las muñecas con su imagen.
En la ceremonia de los Oscars de 1934 le entregaron un premio especial, por su
contribución al mundo del entretenimiento. Se le escapó la oportunidad de
protagonizar El magode Oz, de
Metro, pero Fox se negó a ceder a la joven actriz, por lo que al final fue
reemplazada por la inolvidable Judy Garland. Fox empezó a preocuparse porque
cuando Shirley se hizo adolescente, empezó a resentirse la taquilla, por lo que
no sabían en qué tipo de producciones debían contar con ella. "Yo era la chica
de catorce años más vieja del mundo", recuerda Temple.