La noche cae sobre Manhattan. Ha
muerto un gran cineasta, director de raza, que abordó como
nadie las corruptelas del sistema policia y judicial en Estados
Unidos, centrándose en gran parte de su filmografía en
su amada Nueva York. Sidney Lumet ha fallecido hoy 9 de abril en su domicilio a
causa de una leucemia. Tenía 86 años. Hay tiempo para
recordar a una gran persona, buen divulgador del modo en que se realiza el cine con su libro
"Así se hacen las películas", antes de que el
diablo sepa que ha muerto.
Amaba el cine. Se nota en cada una de sus películas, aun en las
menos logradas. Sidney Lumet fue un director audaz, y sus trabajos están
sin embargo recorridos de un maravilloso clasicismo. Le interesan sus
personajes, y te crees los dilemas a los que se enfrentan. "Príncipe del
cine urbano", podríamos decir parafraseando el título de una de sus
mejores películas, ha abordado de modo siempre nuevo el sistema policial
y judicial, con la necesaria ética que debería ser su columna
vertebral. ¿Veredicto? Un gran cineasta.
Sidney Lumet nació el 25 de junio de 1924
en Filadelfia, estado de Pensilvania, EE.UU. Aunque se trata sin ninguna de un
cineasta ligado a la ciudad de Nueva York, tanto o más que el mismísimo Woody
Allen, la gran mayoría de sus películas transcurren en la Gran Manzana. Hijo
del actor Baruch Lumet y de la bailarina Eugenia Wermus, también él desarrolló
a edad temprana su interés artístico, pues con cuatro años se paseó por el
escenario del Teatro de Arte Yiddish de Nueva York. En la década de los 30
actuaba en Broadway, fue uno de los golfillos de "Dead End", la obra de Sidney
Kingsley. Con catorce años apareció en una película, ...One Third of a Nation..., donde era el hijo de Sylvia Sidney.
Claramente sus intereses en la época adolescente era los de la interpretación,
de modo que en 1947 se sumó a un grupo de actores disconformes con el Método
del Actor's Studio, que actuaban en el off-Broadway, entre los que se contaban
Yul Brynner y Eli Wallach.
Entretanto, un nuevo medio amenazaba el
imperio del cine: la televisión. Y a Lumet le interesó la cosa. Con experiencia
de cómo se manejaban los actores en un escenario, el joven artista se hizo con
un puesto en la CBS, y desde 1951 adquirió una valiosa experiencia en rodajes
televisivos en directo de las series Danger y You Are There, de modo que se le
considera como uno de los cineastas de la llamada "generación de la
televisión", a la que también pertenecen Delbert Mann y John Frankenheimer,
Martin Ritt y Arthur Penn. No dejaría la pequeña pantalla hasta 1960, y aun la
retomaría muchos años después, con la serie Los
juzgados de Centre Street. Se decantaba finalmente por contar historias,
más que por interpretarlas como actor. Para él, ser director era "el mejor
trabajo del mundo".
Para su debut en el cine, Lumet no pudo
empezar con mejor pie. 12 hombres sin
piedad (1957) aunaba lo mejor de su experiencia teatral con actores, con un
estupendo sentido cinematográfico que sacaba el mejor partido al escenario de
una sala donde un jurado, convencido aparentemente de la culpabilidad del
hombre que deben juzgar, ven cuestionada su posición por el único de los doce
componentes, estupendo Henry Fonda, que no tiene tan clara la cosa. El cineasta
dio la campanada al ganar el Oso de Oro en el Festival de Berlín, además de ser
nominado al Oscar en las categorías de película, director y guión.
La filmografía de Lumet es amplísima, más
de 40 títulos, y unos tienen más interés que otros. Como el mismo explica en su
imprescindible y amenísimo libro "Así se hacen las películas", a veces para
hacer una película le bastaba la sola razón de que no podía estarse quieto
parado, debía hacer cine, aunque un proyecto no le convenciera al cien por
cien.
El director arriesga y a veces se
equivoca. Y, lo mejor de todo, lo admite. Sabe que a veces ha hecho películas
de escaso interés, y su única excusa -que no pretende que lo sea-, es que
necesitaba contar una historia con la cámara. Uno de sus títulos más fallidos
es claramente El mago (1978), su
remake afroamericano de El mago de Oz,
con Michael Jackson. Tampoco tenía mucha gracia Negocios de familia (1989), una de ladrones en familia, o Una extraña entre nosotros (1992), un
thriller en ambientes judíos con Melanie Griffith.
De la capacidad todoterreno de Lumet da
idea su adaptación de Agatha ChristieAsesinato
en el Orient Express (1974), uno de sus filmes más populares; o Network. Un mundo implacable (1976),
afilada crítica al mundo de la televisión y a las ambiciones que concita; la
cuestión mediática, de hecho, ya formaba parte de Tarde de perros, basada en un hecho real. Es notable el film
carcelario durante la Segunda Guerra Mundial La colina (1965), y aunque fallida, El grupo (1966) es un buen intento de pintar a un grupo de mujeres
de la misma generación.
Curiosamente, los premios se le resisten.
Cuatro veces ha estado nominado al Oscar como mejor director, y una como
guionista, pero sólo recibió el Oscar honorario en 2005; diecisiete de sus
actores han sido nominados al Oscar, con premios para cuatro Peter Finch
(póstumo), Faye Dunaway, y Beatrice Straight por Network, e Ingrid Bergman por Asesinato
en el Orient Express. También se ha ido de vacío cuatro veces en Cannes,
aunque a cambio tuvo una Concha de Plata en San Sebastián por Piel de serpiente.
Lumet ha estado casado en cuatro
ocasiones: con las actrices Rita Gam y Gloria Vanderbilt, con Gail Lumet
Buckley, madre de sus dos hijas, y con Mary Gimbel. Su retoña Jenny Lumet ha
seguido la tradición cinematográfica de la familia; además de ser actriz en
tres películas de su padre, fue la guionista de la estimable película La boda de Rachel (2008), dirigida por Jonathan Demme.