No sólo es un gran
intérprete, sino que además ha sido una figura importante al abrir nuevos
caminos para los actores negros y romper los estereotipos en Hollywood.
Representa las películas que reflejaron que algo estaba cambiando en una sociedad
dispuesta a avanzar para desterrar el racismo.
Nacido el 20 de febrero de 1927 en Miami (Florida), en el
seno de una familia de ascendencia haitiana, pasó su infancia en Cat Island, en
las Bahamas, donde sus padres se dedicaban al cultivo de tomates. Pero era un
lugar marcado por la pobreza y la delincuencia, por lo que su infancia fue
dura. A los 15 años, sus padres decidieron mandarle con su hermano mayor Cyril
a Miami, donde tendría la oportunidad de labrarse una vida mejor.
Pero en Miami, Potier se sintió por primera vez víctima del
racismo, desconocido para él, porque hasta entonces casi no había salido de su
isla, donde toda la población era negra. Para escapar de la discriminación
acabó estableciéndose en Nueva York, donde el ambiente era más abierto, y
consiguió salir adelante con humildes trabajos.
Tras la II Guerra Mundial, cuando se alistó en el ejército y
estuvo destinado a un hospital militar como ayudante médico, decidió
convertirse en actor. Haciendo gala de una enorme tenacidad, consiguió que le
ficharan en el prestigioso grupo American Negro Theatre. Después de que en la
primera audición le rechazaran por su acento caribeño, Poitier trabajó
duramente para mejorar su dicción.
Consiguó su primer gran triunfo en los escenarios de
Broadway, donde protagonizó "Lisistrata", versión con actores negros
de la tragedia de Aristófanes. Su buen
hacer llamó la atención de Darryl F. Zanuck, uno de los grandes
productores de la época clásica de Hollywood, que le contrató para el film
sobre el racismo Un rayo de luz, de
Joseph L. Mankiewicz, junto a Richard Widmark y Linda Darnell. Su trabajo, como
médico que atendía a dos delincuentes, obtuvo elogiosas críticas. Desde
entonces se prodigó como secundario en títulos como Tierra prometida o Go, Man Go,
hasta que rodó la legendaria Semilla de
maldad, prototipo de las películas sobre profesores de institutos
conflictivos. Allí, Glenn Ford era un docente dispuesto a todo para conectar
con sus rebeldes alumnos. Poitier interpretaba al que estaba considerado a su
pesar el líder de los chicos.
Con su trabajo en Fugitivos
se convirtió en el primer afroamericano candidato al Óscar al mejor actor. Y
poco después fue el primero que lo ganaba con Los lirios del valle.
Casado con la bailarina Juanita Hardy en 1950, con la que
tuvo cuatro hijas, la dejó por la rubia actriz canadiense Joanna Shimkus (con
la que había rodado El hombre perdido),
que le dio otras dos. Una de ellas, Sydney Tamila Poitier, también se dedica a
la interpretación.
Pero la película más recordada de la extensa carrera de
Sidney Poitier es, sin duda Adivina quién
viene esta noche, deliciosa comedia de Stanley Kramer, que reflejaba los
cambios de la época, en la que Poitier interpretaba a un médico, el novio
idílico negro de una joven blanca cuyos padres (los veteranos Spencer Tracy y
Katharine Hepburn) se sienten confundidos a pesar de su mentalidad abierta.
En los 70 inició su carrera como realizador con el western
Buck y el farsante, seguida de títulos como Un
cálido diciembre o Locos de remate,
alocada comedia con Gene Wilder y Richard Pryor que arrasó en los cines.
Tras permanecer retirado algunos años, regresó a finales de
los 80 con la fallida Espías sin
identidad, e interpretó un papel secundario en el thriller Los fisgones. Desde entonces se prodiga
en las TV movies. Casi cuatro décadas después de su Óscar, la Academia de
Hollywood le concedió en 2002 el Premio Honorífico.