A pesar de su buen
hacer, y del éxito de Blade, Stephen
Dorff no siempre ha tenido suerte a lo largo de su carrera. Sin embargo,
recurren a él grandes directores, por lo que tarde o temprano le llegará el
momento.
Nacido el 29 de julio de 1973 en Atlanta (Georgia), Stephen
Dorff Jr. es hijo de Nancy y Steve Dorff, compositor de gran prestigio en el
ámbito del country, que ha creado grandes éxitos de famosos artistas. Judío por
la parte paterna, el chico empezó a trabajar muy pronto, a los 12 años, en
anuncios de la pequeña pantalla. Por aquellas fechas empezó a prodigarse en
series televisivas como Still the Beaver
y Arnold.
Debutó en el cine como uno de los tres niños protagonistas
del subproducto de terror La puerta,
donde su personaje descubre con sus amigos que en su jardín tiene un agujero
que conduce al mismísimo infierno.
Siguió rodando mucha televisión hasta que a los 19 años John
G. Avildsen le dio el papel del protagonista en La fuerza de uno, sobre un chico inglés en la Sudáfrica de los años
30. Otros dos actores más jóvenes también encarnaban al personaje en las
primeras etapas de su vida.
Dorff empezó a llamar la atención con Backbeat, donde era Stuart Sutcliffe, bajista que perteneció a The
Beatles, en los primeros años del grupo. En Yo
disparé a Andy Warhol fue otro personaje real, el transexual Candy Darling,
musa del artista del pop art. Y realizó un gran trabajo como hijastro del tipo
al que Jack Nicholson quiere robarle un valioso collar en Sangre y vino.
El personaje más conocido por el gran público de Stephen
Dorff es Deacon Frost, diabólico vampiro que asesinó a la madre del protagonista
en Blade. Pero a pesar del éxito de
la cinta, durante muchos años Dorff se ha visto relegado a películas de medio
pelo, como la fallida Cecil B. Demente,
que protagonizó a las órdenes del transgresor John Waters, o las aburridas
cintas de terror Miedo Punto Com, La casa y Alone in the Dark.