Del campo a la tele, de la tele al cine, de Australia a Hollywood. Abbie Cornish ha destacado como actriz en su país, y aunque fuera del mismo todavía no ha tenido papeles a su altura, la chica sin duda promete.
La australiana Abbie Cornish nació en
Lochinvar, Nuevo Sur de Gales, el 7 de agosto de 1982. Sus padres eran
propietarios de una granja de casi 70 hectáreas, y allí se criaron ella y sus
cuatro hermanos, Abbie era la segunda del clan. Estar en medio del campo
permite muchas cosas, como aprender a conducir, habilidad que Abbie adquirió
con tan sólo doce añitos. Pero vivir lejos del mundanal ruido urbano no impedía
que le atrajeran cosas como ser modelo, quehacer al que empezó a dedicarse con
trece primaveras, y es que esta rubita de ojos castaños claros era linda ya desde
chiquita. Dicen las crónicas que a esa edad decidió ser vegetariana, lo que
parece ser sintomático de alguien de ideas decididas y voluntad fuerte. Lo
curioso es que al mismo tiempo pensaba en estudiar para veterinaria.
La fotogenia le acercó a la televisón,
pues ya con quince años debutó en la serie médica Children's Hospital, donde ella daba vida a una cuadrapléjica.
Luego estuvo en la serie policiaca Wildsire (1997-1999), donde su papel de
Simone Summers le valió un premio a la mejor actuación juvenil del Australian
Film Institute (AFI). Todo pintaba bien en la vida de Abbie, pero a los
dieciséis vino la mala noticia de la separación de sus padres. El
acontecimiento le tuvo que marcar, pues años después hacía esta curiosa
consideración: "Creo que de niño sabes cuando toca que tus padres se separen.
Te das cuenta de que se aman, pero que ya no están enamorados. Y pienso que
para un niño es mucho mejor que tus padres se separen a que sigan juntos y se cree
una disfunción dentro de la familia".
El
círculo íntimo (2000) supuso su debut en el cine.
Hizo un interesante corto con Hugo Weaving, Everything
Goes (2004), que adapta con estilo un relato de Raymond Carver. Pero ese
año sobresalió principalmente gracias a Sommersault,
que le valió un premio a la mejor actriz del AFI; allí coincidió con otro actor
que partiría a Hollywood: Sam Worthington.
2006 fue un buen año, y no sólo porque
Ridley Scott le dirigió en una película romántica de vinos con ese título.
Destacaba junta al malogrado Heath Ledger en Candy una dura y realista mirada al mundo de la drogadicción. Estuvo
en la real Elizabeth: La Edad de Oro
(2007), y parece que éste es el motivo por el que perdió la oportunidad de interpretar
a Briony en Expiación, papel que
bordaría Saoirse Ronan. Al año siguiente apareció en una película sobre la
guerra de Irak y los traumas de los soldados, Ausente; allí conoció a Ryan Phillippe, que fue su novio durante
una temporada.
Tras dirigirla su compatriota Jane
Campion en Brigh Star (2009), que narra
los amores de Fanny Brawne, su personaje, con el poeta inglés John Keats, probó
eso de poner voces a animales más o menos manipulados digitalmente en Ga'Hoole: La leyenda de los guardianes
(2010). Entraba así de lleno en las pelis trepidantes de Hollywood, de las que ha
probado, repitiendo con Zach Snyder, Sucker
Punch (2011), y el thriller de pastillas que le une con Bradley CooperSin límites (2011).
Pronto habrá ocasión de
verla a las órdenes de Madonna, que debuta como directora con W.E., descripción de los amores plebeyos
de del rey Eduardo VIII de Inglaterra con la estadounidense divorciada Wally
Simpson, justo el papel de Abbie.