Hayao Miyazaki
85 añosPremios: Oscar (1 premio y 2 nominaciones), Festival de San Sebastián (1) Ver más
El poeta animado
Akira Kurosawa lo calificó de “gran autor”. John Lasseter asegura que cuando se atascan en Pixar, buscan inspiración en su cine. El presidente de Disney, Michael Eisner, confiesa que su película de animación favorita no es de su compañía. Se trata de Mi vecino Totoro, de Hayao Miyazaki.
Con todos los animadores del mundo rendidos a sus pies, cabría pensar que la carrera de Miyazaki fue un éxito desde el principio. Nada más lejos de la realidad. El director nipón tuvo que trabajar de firme para alcanzar la cima del reconocimiento, primero en su país, y luego en Occidente, Oso de Oro en Berlín y Oscar al mejor film de animación incluidos.
Hayao Miyazaki nació en Tokio en 1941. La II Guerra Mundial le marcó, aunque sólo contara cinco años cuando terminó. De entonces, asegura, “hay demasiadas cosas que no quiero recordar”. Su padre trabajaba en una compañía de aviación, de ahí que haya mantenido su amor por el vuelo, tema omnipresente en sus películas. En 1958 vio Byakujaden, el primer largometraje de animación japonesa en color. Decidió entonces que él quería hacer eso. Así que aunque fue a la universidad y se graduó en económicas, dedicaba su tiempo libre a dibujar. Una vez graduado pasó por las compañías Toei Doga y Zuiyo. Con ésta, y en compañía de su amigo Isao Takahata, colaboró en 1973 como animador en series míticas como Heidi y Marco.
Pero convertirse en director fue un proceso lento. No acababa de gustarle la televisión, y tras hacer en 1979 El castillo de Cagliostro se emperró en una idea, que acabaría convirtiéndose en 1984 en un título importante: Nausicaä del Valle del Viento, también llamado "Guerreros del viento". Esta visión post-holocausto nuclear fue antes un manga en la revista mensual "Animage", pues no había dinero para producirla.
El éxito fue tal que Mayazaki fundó los estudios Ghibli. Allí ha dirigido filmes de la altura como Porco Rosso, El castillo en el cielo, Mi vecino Totoro, Nicky, la aprendiz de bruja y La princesa Mononoke. Sobre El viaje de Chihiro dice: “Quería explorar la idea de la comunicación. El lenguaje significa poder. En el mundo en que se pierde Chihiro, pronunciar una palabra constituye un acto claro y definido. Cuando Chihiro dice con convicción que quiere trabajar, la bruja Yubaba es incapaz de impedírselo. Hoy el lenguaje se ha abaratado y no se le da importancia. Las proclamaciones carecen de valor. Negociamos el peso de las palabras. Es algo grave. En el film el hecho de quitarle el nombre a una persona significa dominarla totalmente.”
Mayazaki se prometió desde el principio no copiar a otros, ni caer en la fiebre de las secuelas. Cada película lleva muchas horas de dibujo a mano, y sólo últimamente ha empezado a usar algo el ordenador. Sabe que el camino que ha escogido es de “alto riesgo, alta calidad, alto coste”, pero piensa que merece la pena. “Trabajo muy duro las líneas. Mis personajes puede que no sean tridimensionales, pero sus trazos están vivos. Y los colores son muy sutiles.” Así, con la paciencia de un monje ante el códice miniado, Mayazaki ha convertido sus trabajos de animación en “poesía animada”. Por muchos años.
Premios
1 nominación
- Película de animación El viento se levanta
1 nominación
- Película de animación El castillo ambulante
